¡¡Holaaaaa!!
Si, lo sé, lo sé… os tenía completamente abandonad@s y eso que varias personas me han mandado mails para animarme a continuar o para felicitarme, la verdad es que le alegra a una el día abrir el correo electrónico y ver que alguien te hecha un poquito de menos ;)
Por cierto, quiero saludar a una familia majísima que me reconoció en un centro comercial y me saludaron y agradecieron mis recetas. Aunque al principio me quedé muy sorprendida, la verdad es que me hizo mucha ilusión conoceros y sobretodo quiero daros las gracias a vosotros, por visitar mi humilde cuchara de palo, y si me volvéis a ver por ahí, ¡no dudéis en saludarme otra vez!
Tengo alguna que otra receta para subir, pero antes me gustaría poneros un poco al día sobre todo lo que me ha pasado estos últimos meses y entenderéis que no haya aparecido por aquí.
Primero y como ya os comenté en la entrada del “desayuno para el día del padre”, en abril perdí mi trabajo, por esta dichosa crisis… decidir esperar a buscar trabajo, por que la verdad es que estaba esperando hora para una operación y no iba a ir a una entrevista con una súper cicatriz o coger la baja en pocos días para operarme.
Resulta que en navidad me noté el lado izquierdo del cuello inflamado y después de ir al medico, hacerme análisis y una punción en el bulto, la conclusión fue que tenía un nódulo de 4 cm en el tiroides. Aunque en las pruebas no aparecía nada malo, me dijeron que tenían que extirparme todo el tiroides por que no se podía descartar que fuera cancerigeno.
Tuve que esperar algunos meses, pero por fin, a finales de junio me operaron, la operación fue muy bien, no tuve ningún tipo de complicación y me recuperé en pocos días.
Al cabo de un par de semanas fui a recoger los resultados de la biopsia y por suerte era un nódulo benigno, así que a parte de tomar una pastillita diaria y de procurar que no me toque el sol en la cicatriz, no tengo nada de que preocuparme.
Por otro lado y lo peor de todo es que este mes de julio perdí a mi padre. Murió justo el día que cumplía 69 años y aunque lo llevo bien, pues es algo que es duro de llevar, seguro que much@s de vosotr@ sabéis de que estoy hablando.
No quiero extenderme mucho en este tema, por que no es agradable, pero os diré que después de operarse para quitarse la vejiga y darse una sesión de quimioterapia para asegurar de que no se dejaba ni rastro del cáncer, cogió una infección y por un cúmulo de cosas que se pusieron en contra el pobre estuvo en el hospital como un mes y acabó muriendo.
Me consuela pensar que al ser todo tan rápido, él apenas se enteró de lo que pasaba y no se tuvo que enfrentar a la noticia de un cáncer terminal, ya que ni los propios médicos lo esperaban hasta que ya se puso muy malito y nos dejó.
Pues ale ya estáis al tanto de todo, creo que en mi vida he tenido una época peor que la que acabo de pasar, pero bueno, lo que hay que hacer es mirar para adelante y salir de la mala racha.
De momento lo que he hecho ha sido matricularme de nuevo en la universidad, otra vez a estudia Educación social y mientras tanto iré pensando que hacer, buscando trabajo, etc.
















